En la Universidad Católica Argentina se realizaron las jornadas “Seguridad y prevención en los eventos futbolísticos”, organizadas por la UCA, el Ministerio Público Fiscal de la CABA, la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Ciudad de Buenos Aires y el Colegio de Magistrados, Integrantes del Ministerio Público y Funcionarios del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, entre otros.
En su exposición, el consejero Marcelo Vázquez expresó que “tenemos que trabajar para que el fútbol se viva con otros parámetros culturales”. “Es real que hay problemas que mientras sean tratados de resolver desde una sola perspectiva van a subsistir o se van a profundizar. La responsabilidad primaria para resolver estas cuestiones es del Estado. Es el Estado el que tiene que establecer una política de seguridad en general, y en particular en cuanto a los eventos masivos. Además está el problema cultural, que está muy arraigado en nosotros, especialmente en los habitantes de esta ciudad”, agregó.
“Un elemento fundamental es el de la prevención. Es necesario que todos los que interactúan en la organización de un espectáculo y una actividad como esta establezcan políticas comunes. A lo largo de estas últimas dos décadas se avanzó mucho en este sentido”.
Además, Vázquez opinó que “el problema no es solo el día del partido, donde ahí sí sobran policías y todos los aspectos debidamente planificados que hacen a garantizar la seguridad. Después hay seis días más en la semana donde el club tiene una vida social en los cuales las personas que se la identifica popularmente como barrabravas son socios, asisten a las instalaciones del club y tienen los mismos derechos que el resto. Ahí depende de la decisión de los dirigentes, y de la ayuda que reciben del Estado que en general no es mucha, para mantener el orden en esos días que no hay partido y hay seguridad privada y nula presencia de la policía”.
En cuanto al aspecto jurídico, destacó que “a partir de la autonomía de la Ciudad, la caída de los edictos policiales y la entrada en vigencia en el año 1998 del Código Contravencional, donde hay un capítulo específico con un catálogo de delitos vinculados al deporte, motivó que el fuero que integro tuviera una participación especial en la prevención y sanción de inconductas de tipo contravencional en los partidos de fútbol. En algún momento los fiscales estuvieron en las canchas, se empezaron a usar las cámaras de videofilmación que hoy tienen todos los estadios grandes. Todo ese proceso derivó, entre otras cosas, en la obligación de tener un oficial de cumplimiento por lavado de dinero, la regulación interna de los clubes estableciendo sanciones a los socios que incumplan normas contravencionales como la reventa de entradas”.
Vázquez, que integra el Tribunal de Ética de la AFA expresó al respecto: “la AFA, como institución madre del fútbol argentino, tomó la decisión de tener un Código de Conducta y de tener un Código de Ética y un Tribunal de Ética que juzga aquellas conductas que contravienen los principios rectores que deben gobernar a quienes la integran, no solo a los dirigentes sino a todos los que forman parte del fútbol. No sancionamos nada que se produzca en el campo de juego sino otro tipo de inconductas”. “El Código de Ética tiene una regulación bastante precisa que toma como actos antiéticos muchas conductas que rozan lo delictivo. Muchas de esas conductas se encuentran en el Código Penal o en otro tipo de regulaciones sancionadoras. Lo que es valioso es que es un modo de autocondicionar la conducta y es preventivo. Y si no tuvo el elemento disuasivo es, al menos, una sanción complementaria a la que se puede adoptar en sede penal u otro tipo de ámbitos”, concluyó.


